Cruzo
el río, como la mariposa a mi lado,
máquinas
extáticas
en
busca del néctar celestial, en busca de paz,
de
amor natural. Volando sobre el agua,
mojándonos
las alas, Paraná es la magia,
llegando
a la comarca islera, diciendo gracias
por
toda la abundancia de tú enclave flotante
y
tus venas circundantes.
Baja
el sol y me dice: "quédate conmigo
hasta que se abra otra flor".
Olas mansas que llegan a mis pies,
me
elevan hacia el resplandor.
Sube
la tijereta de la orilla a la chilca,
bamboleándose
la tarde, salta
la
cardenilla en la costa mojada
oteando
por migajas, cabeza roja
pía,
pía en su hogar pura-belleza,
pura
realidad y realeza,
rey
sauce, reina yarará,
luces
espectrales y los humanos
cayendo
en
“trance Humedal”. ¶

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