martes, 1 de diciembre de 2020

Pan y circo

Paraíso y curupí,

dos amigos del jardín;

malvón, vos sabés que, sos

flor de mi predilección;

brugmansia de flores blancas,

sombreros de brujas y campanas;

ligustro, ligustrín

las hormigas develaron

tu esqueleto enramado;

asclepias curassavica,

castillo-nectario de la mariposa monarca;

Simbiosis mutual que el viento disemina

y mis manos en la alquimia,

taller-fábrica-cocina,

forjando hechizos como poesías;

insertando las simientes para ver

el reverdecer del ser y del contexto,

asunto nuestro cambiar la realidad;

hacerla, de a poco, transmutar;

guitarra en brazos, sigo recitando

y, así, descargando datos

de mi adentro, del “todo”.

Soy fanático del riego,

no, tanto, del riesgo

de amar a los gurúes;

llevando agua para su molino,

pero con las plantas nos conecta un río;

ser micorriza como designio,

válvula funcionando, a pleno, en la trama.

Licoris radiata, cruz roja, brigada de elementales;

rosmarinus, sal de mar, herbolaria

saboriza mis comidas;

naranjo con sus naranjas y sus nidos

dentro de sus copa crecida,

será un invierno a pura vitamina;

bignonia rosada, los otoños son,

abejorros ingresando a tus corolas,

mañana y tarde extrayendo polen;

señor cedrón, leñoso tallo, cítrico rastro,

dulce es tu savia en mi infusión;

mata de citronella perfuma mi ansiedad,

recubre mi aura con tus células aromáticas;

níspero, templo de sombra, centro de meditación,

parada de cotorras y benteveos

cuando tus frutos estén jugosos;

aquí no hay mozo que sirva la comida,

frágil es la línea que nos alejó de lo natural;

cemento y formalidad,

obediencia y desconexión,

¿queda amor?

Ávidos de tener cosas vanas,

rápido, nunca es hoy, ya es mañana;

la agitación efectiva es la Pacha,

no es “new age”, es ancestral

el canto resonando en el campo,

en la isla se lo puede escuchar:

grillos, sapos, ranas y la pájara

nocturna y el gran búho,

quizás aparezca un gato montés

y su mirada nos devuelva la repuesta

de cómo es nuestro accionar

frente al planeta,

la redondeta, esfera apenas ovalada,

círculo tridimensional,

orbe multidmensional

y allá vas, tu bandera es

¿amar o comprar?


 

Hoy te busqué...

 

Tirame una flor, tirame tu beso y una canción

que golpeen mi pecho y resuenen en el lecho de mi ser;

vibrando hacia arriba, destapando cada chakra,

el tercer ojo se activa y mira hacia el cosmos,

rebotando como un rayo volverá

y abrirá la mirada del alma, bondad que se irradia;

lanza una bomba de tiempo, nena, que nadie pueda parar

y bailaremos, sin final, para las penas soltar, tu dirás;

dispara esa guitarra distorsionada o con wah-wah,

seré un muñeco vudú, movido por el crudo rasguido;

balas de sonido que matan esta quietud,

letargo citadino, robótico quehacer,

no olvidaré el placer de esas metrallas poéticas

con ritmo y profética rima, poetas estelares;

intenta alcanzarme con tu láser-pincel,

creando paisajes oníricos, reales caricaturas,

visones refractadas con mucha hermosura;

pon la trampa de actuar la escena y no sabré

distinguir la realidad del sueño,

el teatro de todos los días;

pero el más bello arte será siempre,

abrazar.

Plastilina fractal

 

Horno de panes

y de planes, poetizar,

trabajar con la realidad,

no sentarse a esperar la oportunidad,

salir a buscar, enviar la señal,

construir la balsa y remontar;

algo lindo encontraré,

la respuesta positiva volverá como eco,

llegaré a un puerto de paz

y reencuentro con lo elemental;

es siniestro este sistema,

propondremos un proyecto,

éxtasis y comunión;

los espíritus presionan,

la mentira se desmorona;

a bailar, soltar la mala vibra,

hacer fluir las fibras de luminosidad;

espectral quedó Atenas

al igual que Eleusis,

misterio oracular en la noche,

conocer, ver al ser por dentro

y en los pliegues de la inmensidad;

ahora sí, concretar

esta industria artesanal:

pan casero, poemarios, hierbas aromáticas

secas en frascos, crasas y cactus

en macetas de varios tamaños,

yerba mate mezclada

con sabores de la huerta,

plantas de bulbo, árboles, malvones

y enredaderas en sus envases;

todo se hace con amor,

casa-cocina, jardín-piscina:

estanque para las ranitas;

la gran familia: fauna, flora,

humanos y la Pacha que nos mima,

una vez más, en el vacío sideral;

flota la nave, no hablo en clave,

lindo lenguaje, estructurado en versos,

alguna analogía, la de las hormigas en el corral;

puede ser así, vista de arriba, la humanidad,

¿quién nos mira?, ¿y si no hay nadie?,

¿y si no hay nada?, solo tu alma

electrificada con la mía.

Por el Lechiguanas voy remando

 

Marinero aprendiz, transité los rápidos,

el río picado hacia las cataratas,

cayendo al vacío, el lecho de la vertiente

me atajó en su colchón de agua;

igualmente prefiero riachos de olas mansas

como el Lechiguanas; jugar toda la tarde

tirándonos al cauce, chaleco salvavidas,

caminamos río arriba, chapuzón de alegría,

la corriente nos devuelve al campamento,

para volver a repetir la vueltita:

orilla contracorriente a pie, zambullida,

flotando, río abajo hasta nuestro árbol;

risas y Sol, irupé y laguna, encuentro fortuna;

canción de la Luna, florece el amor

en forma de amistad, siempre florecerá;

isla Charigüé, aquí todo va bien, volveré

a visitarte en esto bello arte de remo por

el Paraná grande hacia el sur, dejándome

llevar hasta la entrada de Los Marinos,

barcazas estacionadas; me curvaré

por la otra costa, dónde en bajante,

está esa playa virgen o llena de alisos,

buena parada para ir preparando el cruce

del Paraná Viejo y embocarle a esa entrada

camuflada, serpiente ondulada

que da vida a la comarca de un cuento

ilustrado por Raúl Domínguez; morador y pintor

de su flora y su fauna, de sus habitantes:

todos los personajes que la hacen brillante;

mi destino será, bajo un gran timbó ubicado,

antes que el brazo de agua Lechiguanas

se ramifique, dando vida al Lechiguanitas

correntoso, hacia una laguna que nunca visité.

 

Paraíso Humedal

 

Soy del barrio infinito; busco y busco,

sin parar, en cada recodo de la realidad;

paro con una banda verde-fúngica-alada,

felina y perruna, con el Sol y con la Luna;

tirando versos en la bruma, amanecer islero-

invernal, reunión de almas sobre la laguna,

me encomiendo a la divinidad; serán días

para no olvidar: amigos, fuego, aves y escuchar

la melodía; prístina hierba, humedecida

por el rocío, caricias de brisa y de río;

te alentaré siempre hasta el final,

para que tus sueños puedas realizar;

te sigo siempre adónde vas,

sos beatitud, mi néctar preferido;

y yo te quiero, sos mi pasión,

pisar tus playas, calma es Humedal;

y arenguemos, vamos a ser campeones

cuando nos libremos de la matriz

y si ganamos y si perdemos, igualmente seguiremos;

¿podremos mantener la templanza?,

¿podremos colorear la alabanza?,

como un arco iris, desde la garganta,

pintado por el sonido de las palabras,

intencionando un mañana de abundancia;

preparando el terreno para

que los elementales se acerquen

a jugar y ayudar, el amor como fin,

yendo y viniendo como un rayo

en laberinto de espejos.

Materializando sueños en el Humedal

 

Corazón de palta, cerebro de nuez,

besos de naranja, piel de laurel;

bordeadora, hago pie;

mis brazos como tijeras

de podar, incansables;

voy como escultura-collage,

pegado con flores y savia

adherida en las finas comisuras,

industriales-naturales, de mi ser;

bordes de cosas “opuestas”, en mí

desembocaron sus propuestas,

tomo lo que me sirve para hacer

lo imposible: mantenerme y soñar,

hacer brotar las alas, preparar la nave,

tener varias alternativas para volar;

la nave será nube o dragón,

un árbol caído; conecto mis fibras a él,

despego hacia lo eterno, a la sinrazón

de ver cómo es y nunca saber ese final;

en el agua mi bote, madera de cedro

y un timón-amigo o sólo habré partido,

madera que necesita un corazón

que la humedezca y así activar su motor;

por el río y el cosmos navegar la Eternidad,

más acá las islas del Humedal;

mi vehículo terrenal: una bici con canasto

y un carro que adapto con una tuerca,

tres arandelas y una traba, eso marca la diferencia:

poder cargar mis herramientas e ir por el pan,

poder traer montón de plantas,

hierbas, frutos, macetas encontradas;

si no trabajo, voy solamente con la “inglesa”

de aquí para allá, por la ciudad cantando al viento;

el pedalear, engranaje musical, cadena de ritmo,

moviendo los versos, haciéndolos sonar;

estribillo continuo como un giro en espiral,

rezo y diversión, oráculo y canción.

 

Amapola de jardín, Reina

 

Meteré el dedo en el centro de la flor, cesarán los miedos;

con las yemas acaricio pétalos, lloverá el amor;

pedaleo, avanzo con mi carro, llevo las herramientas de trabajo,

el viento toca mi cara, trae la vibra de un mañana mejor

o igual de lindo que hoy; hubo nubes, hubo Sol, toqué plantas,

toqué tu corazón con mis palabras, labios chocaron en cámara lenta;

pude laburar y plata recibir en contraprestación, logré escribir

está canción de movimiento, pude leer algunos versos bellos;

cené con los que quería, pensé en el arte de cada instante;

coseché pimientos picantes, los puse en aceite con vinagre,

también vi la Luna y su luz tan pura, me lavó

de vanos pensamientos, hubo reconexión;

Madre nuestra y Padre nuestro que están en los cielos,

gracias por su luminosidad, por su calor, por su abrazo estelar,

por su efecto de meditación, de contemplación;

por su recuerdo de que estamos acá, otro día más;

abajo, los reflejos de nuestras almas estallando.

Pan y circo

Paraíso y curupí, dos amigos del jardín; malvón, vos sabés que, sos flor de mi predilección; brugmansia de flores blancas, sombr...