lunes, 30 de marzo de 2020

Cantito isleño



Si metí un gol (gol, gol),
si metí un gol (gol,gol),
es ver el Sol;
en su volver (er, er),
en su volver (er, er)
a despertar;
sencillamente,
azul-celeste,
naranja y todas las
pasturas verdes;
y el lechuzón (zon, zon),
el lechuzón (zon, zon)
nos hablará;
su vozarrón (ron,ron),
loop gutural.
Y si vos ves (ves,ves),
si vos ves (ves,ves),
ves más allá,
vas a amarrar
tu corazón
a la amistad,
a ese amor
de disfrutar
aquí y ahora
y contemplar
el fucsia del
amanecer;
la astucia de
nunca saber
ese final.
  Seba Muzzio.

Cuando viva en la isla, llegaré en mi bote



Siempre llego, llego,
lleno de semillas llego;
siempre llego, llego,
lleno de hierbecillas llego;
siempre llega, llega,
una melodía llega,
llega y se refracta;
veo, veo,
veo el infinito y pienso:
“¿qué hay detrás del cielo?”.
Llego, llego,
llego del trabajo y creo,
creo en la locura;
te pido que bailemos,
para siempre olvidemos
la “capital cordura”;
no pierdas el “romanticismo”,
aunque gobierne “el fascismo”;
mezclemos poesía y pintura,
a ver si rozamos “la hermosura”,
robando un cristal al caos,
festejemos con los gatos,
son “esos pequeños ratos”
dónde la vida es descorche,
espuma para arriba,
champagne de puro disfrute.
  Seba Muzzio.

Hada linda y duende jardinero.



Un mate amargo
con yuyos varios,
a contemplar
un rito diario;
iré volando a tu puerta,
casa en el árbol;
bosque es tu patio, hada linda;
soy duende jardinero,
toco la flor y me elevo
a tu loft en el ciruelo;
deje bien cerrada,
en el hongo, mi casa;
cuando la Luna se llene
brillarán las frutas frescas
por toda la copa,
rojas-sangre y jugosas,
ciruelas “pasión”
desde el corazón de la Pacha
hacia toda la comarca.
  Seba Muzzio.

Por embarcar.



Barajo los naipes,
lanzados por la existencia;
hago mi jugada azarosa-prediseñada,
así la estructura vital es regada;
con mi sello de prisma, rebotando
el rayo verde-estelar, proyectando
una gama de óleos fluorescentes
hacia la realidad.
Rasga mi piel la espina de un rosal,
al intentar desmalezarlo;
me desangro en poemas
sobre las páginas de la Eternidad,
en ocasiones los canto
a mis amigos, al viento,
en la circularidad;
allí fluyen, como una ofrenda
al pasar del tiempo;
una oración oracular cayendo,
de las estrellas hacia la Tierra,
hacia las raíces de mi mente;
decodificaré el mensaje
que trae este escarabajo,
si logro conectarme
a su alado micro lenguaje;
se sentirá protegido en mi brazo
de las calandrias que rondan el parque,
acechando a los grillos “topo”,
insertos en la Madre Pacha;
verdaderos retazos de sus pensamientos,
encarnados en insectos trabajadores-guerreros;
células de esta gran mente-cuerpo,
como cada ser-ente, viviendo
para el sacrificio de la totalidad;
el horno de reciclaje, que escupe
colores nuevos en el devenir;
todo vuelve a transcurrir
con renovados acrílicos,
en la paleta de preparados sin fin,
que se derrama sobre la negrura,
escribiendo el cuento incompleto
para los lectores-escribas por venir.
 Seba Muzzio.

Manta cálida


Las guías secas del pasto
sostienen el verde acolchado,
allí viven arañas y bichos bolita;
aquí arriba vivimos
entre la ignorancia y la sabiduría,
en esa gama cada matiz
es un gris de humanidad,
dónde cada uno piensa
que tiene la verdad,
pero en la “verdad” estamos apoyados;
aunque no la descubramos,
es todo el tapizado vegetal
con adornos fúngicos-dorados
y lo que hay debajo;
lo que hay más allá,
en el brillo plateado de la Luna y las estrellas,
es la gran humildad de la Señora Tierra.
Algún rito iniciático-natural-práctico
y nos adentramos al conocimiento,
es el camino del guerrero,
del que mata su vanidad
y escucha a los espíritus;
guardianes de las plantas,
las lagunas, las montañas;
cada rinconcito amueblado
por la magia, por la Pacha;
casa cálida forjada
por el Sol, el aire, el agua
y el amor como manta blanda. 
 Seba Muzzio.

Gracias


Me Das Mucho Amor ¿o soy yo?,
al tocarte exploto, lo transmito;
cariño
de mis padres, de mis amigos,
tuyo, diferentes tipos
pero todos son el mismo:
amor;
energía que viaja por mis venas,
la traspaso a través de las puntas
de mis yemas
a otro cuerpo, a otro ser,
por la corteza, aquel pelaje,
en esa piel;
lamo tu miel, placer
bebo tu don, calor,
bailo, salto, abrazo,
festejo al multiverso
y este momento que nos dio.
 Seba Muzzio.

El autor en el Paraná viejo + poema sin editar


El punto inquieto
es el que nunca quiere
poner final al cuento
ni a este momento, donde nos conocemos
en un atardecer con variedad de colores;
derritiéndose estaba el cielo,
como pinturas del infinito cayendo;
el río nos hamacaba en su vaivén,
llevándonos hacia una Salvia
divinamente mentolada,
su fragancia dejo una estela
como tus ojos comenzando a ver las estrellas;
la noche cae, el bote nos devuelve
al encuentro en la orilla del Paraná Viejo.
 Seba Muzzio.

Cascadas mágicas



Ese día vimos, en paisajes oníricos,
como el champagne bajaba por la montaña
en hilos de ríos y cascadas,
desde las alturas a lagos de pureza;
nos embriagaba de fantasías y sueños
coloridos, de risas e imaginación creativa;
bebimos la naturaleza brillante de su alma
brotando en la cima, surgiendo
de las entrañas del cosmos;
llegando por túneles, caminos incognoscibles,
desde las estrellas a ese cerro;
licor en fruto, magma vital para adentrarse,
fábrica de energía, alegría, vida,
ecosistema único donde habitan
variedad de especies en armonía,
equilibrio simbiótico, ying – yang;
saltamos en esas piletas
humectándonos con la enteogenia multiversal.
  Seba Muzzio.

Follow plants + poesía inédita

En este cuento
los personajes están brillando,
sus fauces ondulando,
el fin es el comienzo;
se abren caminos
que dejan marcas en el pasto,
rastros de lo pisado,
pasajes, atajos;
aunque la circularidad es un presagio,
hay que andarlos, caminarlos;
a sus costados,
plantas sabias nos van guiando,
los animales nos dejan pistas,
las estrellas acertijos a resolver
en noches interminables de charlas y placer;
el final nunca se sabrá,
el principio es el final.
Seba Muzzio.


Pacha + poesía sin edición


La fuerza natural sale de tu alma,
es la Pachamama, somos su cristal
en donde se refracta, empieza a rebotar
por toda la galaxia, espejándose en las estrellas,
en la gran red lunar;
volviendo hacia la Tierra,
enterrándose en la profundidad
raíces desarrollará, creará plantas
aumentando su follaje como un volcán
en erupción, florecerá regalando su magia,
su dulzura; haciéndose fruta para alimentar,
semillando, dejando la herencia circular;
es un viaje intergaláctico,
es un baile espiritual,
la conciencia se agranda,
comenzamos a sanar.
 Seba Muzzio.

Obra de José Mario Dominguez Texeira con poema inédito.


La lluvia riega mi mente
con su sonido golpeando al río;
dulcemente, refresca mi espíritu
con su canto renacido;
humecta a la tierra,
otorgándole vida a las plantas silvestres;
ameniza el calor,
en esta Rosario, de febrero ardiente;
las gotas tocan mi piel y como la garza blanca,
mientras disfruto el presente, medito lo siguiente:
la lluvia, que antes eran las almas flotando
en espera renaciente como renacuajos adolescentes,
ahora es vida en pequeñas simientes al suelo introducidas;
la lluvia tranquiliza mi cuerpo
con su percusión acuosa, de humedad sinuosa.
  Seba Muzzio.

Foto del autor en hogar isleño de la Laguna "El embudo" + poema inédito.



Con la madera de mis sueños construí un bote:
savia de Curupí usé para unir las partes que conforman mi alma a remo,
lo reforcé con frutos de Casuarinas y cortezas caídas de Sauce llorón;
el espíritu que lo enciende es el mío cuando se hace parte del Timbó,
cuerpo de la embarcación;
el motor de azulinos que me acompaña arranca cuando sale el Sol, 
dan un empujón hasta que tomo las palas forjadas en Espinillo.
Al recorrido se sumará una garza mora,
se quedará como capitana de navegación;
como auxiliar de mando una cigüeña blanca-negra,
las ranas se encargarán de estacionar en la arena
(con sus ventosas viajan adheridas a la proa)
vislumbrando cada puerto de amor,
una serpiente Yara cuidará la popa de cualquier traición,
unos Coipos harán dedo y los cargaré por tradición,
un Carpincho liderará la expedición por tierra;
vegetación densa, arboledas, muchas lagunas;
una expresión de hermosura, paraíso y devoción,
es la generación del Humedal marinera-caminante
y sus salvajes habitantes conviviendo en Simbiosis mutual.
  Seba Muzzio.

domingo, 29 de marzo de 2020

White rabbit + poema de "Metapoesía fractal" (Ediciones Rangún 2019)


Corto el candado de la negatividad humana,
abro el libro de la Naturaleza,
en una osmosis las letras forjadas en savia y néctar me llegan;
disparo la flecha cargada de semillas hacia los jardines de vidas secándose;
paro el taxi que va hacia las estrellas,
por la ventana voy mirando otros planetas donde armar una huerta,
pago en efectivo lisérgico al ser de luz que me lleva;
bajo las maletas que guardan malvones, aspárragos, asclepias;
armo los surcos que protegerán el cultivo lunar,
los abono con amor y polvo estelar;
descanso en la ribera de una laguna de esta hermosa Luna,
sueño el futuro,
me pierdo en el tiempo no lineal,
corro a la liebre que tiene el reloj hasta caer en un agujero al pie del árbol;
descarto la opción de seguir apoyando inconscientemente al sistema,
me zambullo en ese colchón de jazmines florecidos,
perfumo mi alma con tu abrazo certero;
trasplanto el tocón de raíces-fibras de mi corazón
al desierto rutinario de la economía y la razón de los días,
las riego con jugo de flor.
 Seba Muzzio.

Mantis Y Dalí grafican, un poco, este poema perteneciente al libro "Metapoesía fractal" (Rangún 2019)



Mi animal de poder es la mantis religiosa,
vive en una planta mágica del jardín
de la que cuelgan los relojes derretidos de Dalí;
sabe que el tiempo es lo que sobra,
su circularidad nos sorprende,
su Eternidad nos reconforta;
trabajando codo a codo con mi amiga,
cuidando las plantas, haciendo poesías,
tranquilizando las almas,
soltando energía creativa.
  Seba Muzzio.

Imágenes de Eucaliptos arcoíris para fantasear junto a un poema de "Metapoesía fractal" (Rangún 2019)




Y ahí lo vi, ese árbol me llamó, y yo fui;
con su copa ondulando me acarició,
resplandecí;
en su tronco me recosté y dormí,
el sueño comenzó:
pura pasión de una flor que brilló,
yo me acerqué apoyé mi nariz en su piel,
tan rica me derretí soy feliz,
me hago parte de la tierra y crecí,
ahora soy girasol y me ves
cuando asoma nuestro buen dios ya giré,
amarillo es nuestro amor un limón,
en su cáscara guarda el saber y sabes
en su jugo moja el placer la acidez,
es tan dulce como la miel de tu ser,
en mi cuerpo filtrándose ya lo sé,
escribo siempre igual me da igual,
el mensaje se va  a entender llegaré,
taladrándote la mente repetiré,
el concepto será verde siempre ver,
la obra no tiene fin es así,
un misil en mi placard,
con yuyos yerba seca vas a tomar,
en tus mates disfrutar,
esta mezcla sin igual tan frutal,
medicina de mi huerta herbal,
                                                           cebando la amistad sanarás.  Seba Muzzio.

Pan y circo

Paraíso y curupí, dos amigos del jardín; malvón, vos sabés que, sos flor de mi predilección; brugmansia de flores blancas, sombr...