Del
río al lucero, a nado va, el hombre nuevo,
cambia
la piel,
camino
de estrellas serpenteado.
Atajacaminos
seré
en
la espesura de la infinita textura.
Iluminado
vuelvo al monte
con
más colores y brillo que atrapé.
No
me lo digas, que ya puedo verlo:
la
maquinaria nos cooptó, pero pronto
vinimos
al festín de los Grandes Misterios.
Comenzará
la expedición hacia el otro lado,
traeremos
amor, traeremos ampliación,
un
deseo encarrilado, una vocación:
soldado de la Pacha, la nave ya partió. ¶

