Con el río me entrevero
y ya no me es ajeno el amor por navegar;
hay un remanso, lo esquivo; viene una ola, la corto en 45°
con mi bote a remo, forjado en madera de cedro;
me permite recorrer el Paraná con mi bagaje cósmico a cuestas
y la felicidad de la mañana remada, bajo el dios Sol y su verdad,
con la soledad de las aguas corriente abajo;
los pájaros iré saludando: biguás, en las ramas secas de la costa,
el martín pescador bajando a cazar,
los aguiluchos caracará, isla adentro sobre el bosque;
unas mariposas zigzaguean entre los remos y mi ser,
aladas, son almas diciendo “todo está bien”.
Seba Muzzio.

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